Buscador de nortes | 2007

¿Por qué Carlos Nicanor hace árboles?

Jorge Gabriel Mora

 

Habrá un tiempo en que la tierra volverá a hablar con los hombres. El aire, la brisa y el viento serán parte de este entendimiento.

No es la primera vez que veo a Carlos jugar con el viento. No he dejado de verlo jugar con el espejismo y la geografía del tiempo, con las variables del destino. Con el funambulismo y la incontención del movimiento. Es un hacedor. Tiene el temperamento para ver en sus manos una rosa de los vientos moverse buscando el horizonte y encaminarse sin dudarlo al este o al sur con la convicción de saber que su norte queda en esa dirección.

Y ocurre lo que tiene que ocurrir. Alguien así nos trae las veletas que no se ven porque están hechas del viento que hace girar las que vemos. Los buscadores de norte son invenciones del viento de las cosas, del rumbo. Con la musculatura de la sensación en la madera. El nervio y la templanza en el acero. Con el contenedor, a veces nido, a veces carcelero de la voluntad de un prisionero que se rebela. Son árboles para el tiempo. Para evocar desde su contorno el trayecto y la raíz de los inciertos destinos. Porque nos movemos hacia donde todo está hecho y todo por hacer.

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