Osmosis | 2015

Procedente del griego ὠσμός.

‘Osmos’ (empujar, impulso), y el sufijo –sis (acción).

  1. Fenómeno físico/químico esencial para el desarrollo de la vida. Movimiento de un solvente a través de una membrana semipermeable. De este trasvase puede surgir el equilibrio osmótico, que se alcanza cuando dos disoluciones separadas igualan su concentración aumentando o disminuyendo la cantidad de solvente.
  1. Mutua influencia entre dos personas o grupos de personas, sobre todo en el campo de las ideas.

‘Osmosis’ no es la clásica muestra dual. El proyecto nace del espontáneo acercamiento estético y conceptual que han desarrollado Julio Blancas y Carlos Nicanor. Sus intereses plásticos les llevan por una senda común, y sus trabajos desde el inicio del proyecto no han cesado de confrontarse hasta alcanzar una suerte de equilibrio osmótico.

Osmosis. Blancas + Nicanor.

Salvajes de la PLÁSTICA.

Del encuentro de dos artistas en un juego especular de relaciones plásticas y de mecanismos de trabajo creativo nace Osmosis, la conjunción Blancas + Nicanor, que parte de la colaboración, de la casi unión de dos cuerpos creativos, tan cercanos como lejanos. Osmosis es lo que se ve y lo que esconde cada obra, sacando a la superficie un sistema de relaciones complejo y delicado entre dos creadores antagónicos y complementarios.

Las formas de Julio Blancas se desarrollan desde el despliegue de los nudos gordianos y los bosques abigarrados de troncos y tramas vegetales, hasta derivar en un paso arriesgado hacia bucles de aluminio recortado que se ensamblan, completan y despliegan de un modo escultórico. Esas formas no son ajenas a las inquietudes de Carlos Nicanor, artista analítico que comparte con Blancas la pasión por el trabajo concienzudo en torno a formas puras. Nicanor formaliza desde el inicio un guiño tridimensional a los trazos de Blancas en forma de líneas ordenadas en una trama saturada de radios negros extrapolados. Una génesis salvaje que marca el origen y los impulsos que les llevan hacia el meollo de este vínculo artístico: un nudo simbólico.

Como propuesta dual, se desarrolla la relación de Blancas y Nicanor a través de la membrana imperceptible de los mecanismos de comunicación que en principio parecen azarosos y aleatorios. Desde el encuentro fortuito hasta la conversación plástica, los límites siempre quedaron expuestos y han chocado con un resultado que va más allá del fenómeno osmótico. Esta asociación y la mutua influencia se dan en unas formas artísticas que se unen visualmente y se llegan a completar, unas sobre otras. De este modo se percibe una oscilación continua, un rodeo que se advierte en Blancas + Nicanor como una forma pendular, un movimiento de acercamiento y distanciamiento continuo.

Hay una doble voluntad en estos artistas, una dialéctica entre lo inaudito -lo nunca visto- y el origen natural de los cuerpos geométricos que giran entre sí. Esto establece una presión, ya que la tensión creativa entre las obras de Julio Blancas y Carlos Nicanor se confronta mediante la fórmula de la desmesura y el revisionismo indómito. Los artistas llegan a una dualidad en equilibrio mediante el flujo del diálogo y el juego de la transgresión de límites.

Osmosis cuestiona la permeabilidad de esos límites creativos que funcionan como una frontera epitelial impenetrable. Se inicia y se destruye desde el movimiento que surge del Génesis de Carlos Nicanor, para perderse en el desarrollo individual de cada pieza. Una maquinaria de la alteridad en la que se producen pequeñas colisiones cuya fuerza de choque vuelve a alejarlos, a diferenciarlos en formas sensibles que dotan al recorrido de un tiempo de latencia, una espera hacia la respuesta de su observación.

La articulación de las piezas da cabida a ese tiempo entre el estímulo y la respuesta, que no se produce de forma física sino que se relaciona de forma mental. Tras una aproximación real y directa, Julio Blancas construye un simulacro de hábitat que da cobijo, un lugar donde estar y desde el cual iniciar una relación en continua re-inversión.

Este acercamiento artístico traspasa los contornos del extrañamiento y llega a un discurso común: el equilibrio narrativo que sobrepasa la autonomía creativa de cada artista, derivas de la libertad individual pero co-partícipes de una correspondencia visual desde la independencia y el aislamiento. Cada uno se mueve dentro de su propio territorio hasta un radical espacio de unión, una región ubicada en la empatía.

montaje nicanor