Madame Sifira | 2018

Los años noventa fueron testigos del auge de las bienales y las ferias, eventos que consolidaron el arte como un producto comercializable dentro de la economía turística global. La compleja pervivencia de esta situación es el punto de partida de “La verdad de Madame Sifira”, proyecto de Carlos Nicanor (Las Palmas de Gran Canaria, 1974) que transforma el estand de la feria en un gabinete decimonónico de música y lectura. Entre sus paredes se desarrollaría la actividad de una vidente capaz de narrar a sus ingenuos visitantes aquella verdad que desean escuchar a cambio de una generosa remuneración económica. En este sentido, el artista plantea una irónica y pertinente asociación entre la figura y los argumentos de Madame Sifira y los agentes y los sistemas que determinan el valor del arte en el actual mercado global. Ni las predicciones de la primera ni los valores estéticos del segundo se manifiestan en una instancia única de carácter matemático (como el dinero), sino que son fruto de complejas mediaciones y están en proceso permanente de redefinición.

En este proceso de asociación semántica entre el gabinete del XIX y el actual estand de la feria, el artista opta por imbuir al espacio de un complejo entramado de formas insólitas y extrañas. Como ha señalado Dalia de la Rosa, “Carlos Nicanor se somete constantemente a la búsqueda de la forma no existente, aquélla que todavía no ha sido vista, manejada y catalogada”. En este sentido, su propuesta opera desde lo inesperado, pero también desde el exceso y la saturación de la mirada. Una propuesta de genealogía (neo)barroca tanto por la estructura recurrente del cuadro dentro del cuadro como, sobre todo, por la incorporación de unos mecanismos de representación que encuentran en lo descentrado, lo lateral, la escenificación, el simulacro y la metamorfosis un modo de subvertir las perspectivas clásicas.

Lo natural y lo artificioso se mezclan con inusitada fluidez en este salón de Madame Sifira. Sus esculturas, moduladas desde la hibridación y la paradoja, buscan estimular y habilitar la propia elocuencia del espectador; en este sentido, la obra de Nicanor propone un diálogo abierto con un espectador emancipado capaz de conferir sentido a la obra a partir de su propia experiencia, íntima e intransferible.

Carlos Delgado Mayordomo

Madame Sifira | Art Madrid 2018

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