Antinatura | 2010

¿Qué son los objetos sino sombras domésticas? Las formas, sin embargo, significan, despliegan recuerdos, alusiones, sentimientos, y se expresan en un lenguaje físico, orgánico y universalmente inteligible.

Hasta ahora Carlos Nicanor había abordado con cierta preferencia el mundo de los objetos, a través del que nos ha dado a conocer algunos de los rasgos específicos de su obra, como el espíritu dadaísta que la anima o el gusto por lo lúdico y participativo, creando una proximidad en la que lo imprevisto sólo es el interruptor que ilumina lecturas de muy variado signo, estético, poético, social, irónico, sarcástico, cruel, etc. Podría llegar a pensarse que, como artista, a Carlos Nicanor no le estaba interesando tanto “modelar” las piezas como nuestro espíritu y nuestro humor al contemplarlas.

Sus últimos trabajos, que reúne bajo el título Antinatura, mantienen los elementos que han ido perfilando su personalidad creadora, pero dan un salto de importancia capital en el proceso de su obra, al ocuparse de las formas como razón central de esta. “Tomar conciencia es tomar forma” escribió Henry Focillon, que también animaba a “escapar al despotismo del objeto”.

Esta “toma de conciencia” de sus aspiraciones como escultor Carlos Nicanor la ha efectuado frente a la naturaleza, que le ha dictado un título antitético para postular su propio espacio, un espacio en el que las formas, aunque pudieran parecerlo, no serán naturales.

Serán, en realidad, artificios artísticos que convierten nuestra experiencia de lo natural en medio para percibir su carácter antinatural, pues siendo formas asociables a ideas, animales o hechos naturales, parecen dotadas de una energía opuesta, de un extrañamiento  que las identifica y define como antinaturalezas, con presencias tan absolutas y complejas como las de la vida natural y biológica.

Carlos Nicanor tiene ahora el mundo de las formas en su cabeza. Podría decirse que son sus nuevas ideas, creciendo, transformándose y configurándose a medida que su espacio expresivo acota los contornos y las intenciones de su arte. Por lo pronto, en Antinatura tales intenciones parecen claras: crear formas y naturalezas paradójicas tan intensas y a la vez tan sutiles que sean capaces de atrapar nuestra atención y arrastrarla a su seno germinal, a su concepción y sentido, y por fin a su propio ser, espontaneo y feliz como un chorro de agua,  denso e inquietante como una vaina, bello y misterioso como un pez luna…

Montaje

Bocetos_